ADOLESCENTES....
Escrito Por. Adriana Vallejo.
Fui profesora de música de pre-adolescentes y adolescente por 17 años, al principio de mi carrera como docente, era demasiado joven, yo misma me encontraba saliendo de mi adolescencia, en esa etapa que muchas veces se entreteje con la de adulto joven. Mis estudiantes mayores tipo 9o,10o y 11o grado eran bastante simpáticos, yo creo que en ese momento los veía mas como amigos menores que como mis alumnos (palabra que detesto, por que significa: "sin luz", pero que usaré por cuestiones de redacción) en cambio, los de los grados inferiores, mas concretamente 6o y7o me parecían unos monstruos, no solo por su odiosa edad, si no ademas, por que las actividades artísticas en el colegio donde yo trabajaba en esa época, eran electivas, pero ellos solo se inscribían a una determinada disciplina para quedar con sus amigotes, con los que obviamente no habían quedado en el salón; con una amiga le llamábamos a esas clases "la franja maldita" se podrán imaginar las iras que tuve que experimentar.
Pasaron muchos años y al final de mi carrera, la brecha generacional era absolutamente mas amplia que al principio, ya en ese momento había entendido que los monstruos eran solo niños confundidos por mil cosas.
Todo este tiempo dedicado al trabajo con adolescentes, aprendí a quererlos profundamente, a respetarlos a entenderlos y a "sacarles la piedra" en ves de que ellos me la sacaran a mi.
Pero bueno, la finalidad de este escrito no es contar mis anécdotas como docente, si no mas bien fué inspirada por mi querida hermana, que siendo una magnífica pedagoga, ayer me decía " hayy no, yo como que no sirvo para educar adolescentes, prefiero los bebes" ( que es a lo que ella se dedica y ademas es una eminencia en el tema) entonces hicimos un trato, ayudarnos según nuestras experticias; y por eso escribo hoy, no solo para ella, sino para todas las mamás que sienten que la crianza en aquella edad es muy difícil.
Voy a comenzar diciendo lo mismo que le decía a mis niños de sexto grado: Ustedes comienzan una etapa que se llama adolescencia, precisamente por que adolecen la vida, les duele, los confunde, los enfurece, los hace llorar; también les decía ustedes son como monstruicos amorfos y dibujaba en el tablero un muñequito tipo ameba, y luego les decía, son así, precisamente por que están buscando su propia forma, ahora no saben mucho de ustedes mismos, su humor cambia abruptamente, sus sentimientos están enredados, pero no se preocupen, poco a poco encontrarán el camino y así no quieran terminarán por ser adultos.
Así que, si tus hijos están entre los 12 y 16 años, esto es lo que está pasando, el o ella están llenos de hormonas, de información, de palabras de sensaciones, de nuevas experiencias, pero además de esto, sienten que son muuy grandes, recuerdo que a los 13 yo creía ser toda una mujer y a los 15 mi hija peleaba conmigo por negarle un permiso y me gritaba " Mamáaaaa tengo 15 años". entonces que hacer? sencillo primero paciencia y mucha, segundo conversar y conversar y conversar, el adolescente demanda mucho tiempo y amor.
Recuerdo haberle dicho a mi hija por aquellas épocas, -amor, estoy bastante confundida, pues aveces me reclamas que no te presto atención y cuando entro a tu cuarto me miras feo, me dices que ya no te abrazo, pero cuando intento hacerlo gruñes, entonces te pido el favor que me digas de buena forma, mamá ahora quiero estar sola o ven acompáñame, mamá quiero un abrazo o ahora mas bien no. Y la verdad esto nos funcionó por que ella se dio cuenta que yo la amaba igual que antes, pero que quería respetarla.
Hay una palabra a los que muchos papás temen incluso desde que sus hijos son bebes, y es la palabra NO, y a mi manera de ver es absolutamente necesaria para la salud mental de todo ser humano, pero ojo no es un no por ira o por que se me da la gana, es un no con conversación, con diálogo hasta cierto límite, como decía mi mamá " si no me entendió, limítese a obedecer" es ese tire y afloje que necesita de práctica constancia y coherencia.
Aquí, en el final de mi escrito viene la parte mas complicada de esta dulce edad y es con la que estoy lidiando yo, con la que está lidiando mi querida hermana y miles de mamás. Ese momento en que tus hijos se acercan a los anhelados 18, por lo tanto están a punto de tener libertad total en cuanto a rumba y trago (estoy hablando de a mayoría de edad en Colombia, pero si vives en el extranjero deberás tener en cuenta que tu hijo está creciendo pero deberá saber lo que dicte la ley y equilibrar las cosas, no prohibición ni libertad total) . Cuando mi hija comenzó a salir, la abracé y le dije: amor, yo ya no voy a estar contigo el 100% del tiempo y ya no te podré cuidar a toda hora, desde este momento tu eres la responsable de ti misma, de tu presente, de tu futuro, de tu felicidad, pero especialmente de tu alma, ya sabes es lo único que tendrás por toda la eternidad, quiero que sepas que siempre voy a estar aquí para ti y si algún día te equivocas, cuentas conmigo.
Tenemos que reconocer que nuestros hijos ya nos son niños, pronto irán a la universidad, se enamorarán y muchas cosas mas, tienen que comenzar a tomar sus propias decisiones, obvio, poco a poco, con mesura, despacio, pero deben sentir que nosotros los respetamos y estamos comenzando a ceder espacio, en mi caso y esto es solo por que yo pienso así, cuando nos estamos tomando un vinito y mi hija me dice "ma, yo quiero" le sirvo un poco, no dos ni tres copas ( bueno yo tampoco me tomo tres y el ejemplo es contundente) pero le permito que como una "niña grande" departa con nosotros un poco de vino. creo que con esto ella siente que yo la reconozco como un adulto en formación; claro no solo con esto, con las responsabilidades, con las conversaciones, con el tipo de "castigos" que ya no son tanto castigos si no tiempos de reflexión, ( que en ocasiones has durado hasta un mes) por ejemplo este mes no sales con x amigo, para que tengas la oportunidad de conocer otros.
Asi es, tu hijo está creciendo, y debes asumirlo y mientas crece lo debes acompañar de cerca, ya no de la mano, pero de cerca, no te de miedo enfrentarlo, preguntarle, cuestionarlo, decirle que no, aconsejarlo, lo importante es que el o ella sientan que te tienen cerca por si te necesitan, no tan cerca como para asfixiarlos pero los suficiente para respaldarlos.
Saca un tiempo de tu apretada agenda y así sea con cansancio, conversa, habla, ríete, dale espacio para estar solo contigo, ámalo mucho apóyalo y... preparate, no todo el tiempo será dulce y tierno, no siempre te mirará bonito, se rehusará a hacerte caso, incluso te gritará, pero no te dejes enganchar por nimiedades, pelea por cosas que valgan la pena, por eso que a ti te importa que aprenda.
Ya pronto será un adulto, tendrá sus propios hijos y tal vez le tengas que leer este pequeño escrito.
Dios te bendiga y te ilunime, te amo hermana y a tus adolecentes ni decir, me muero de amor por ellos.